24 May 2025 «Le estamos dando muchas oportunidades a la gripe aviar para adaptarse a la transmisión entre personas»

Berta Joven Romero, UCC+i USAL.
La doctora Elisa Pérez Ramírez es veterinaria e investigadora del Centro de Investigación en Sanidad Animal (CISA) del Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA-CSIC). Especialista en virología animal, es una de las principales divulgadoras de One Health, una estrategia que pone el foco en las interdependencias entre la salud ambiental, animal y humana para prevenir y controlar los riesgos sanitarios. Desde su experiencia en la vigilancia de virus como la gripe aviar, el del Nilo Occidental o Crimea-Congo, advierte de la necesidad urgente de la vigilancia y de una mejor comunicación científica ante un contexto de cambio climático, desinformación y globalización de patógenos.
Elisa Pérez Ramírez fue la invitada en la clausura de MicroMundo, un proyecto de ciencia ciudadana coordinado por el IBFG (Instituto de Biología Funcional y Genómica) que tiene como objetivo la búsqueda de microorganismos productores de nuevos antibióticos a partir de la biodiversidad de los suelos de todo el planeta. Investigadores, profesores y alumnos universitarios trabajan de forma voluntaria en centros educativos y asociaciones desde una perspectiva de aprendizaje-servicio (ApS) en el marco de este proyecto internacional.
Después del salto de la gripe aviar a las vacas, ¿debemos preocuparnos? ¿Somos el siguiente peldaño en la escalera?
Sí, el salto ya se ha producido: se han registrado casos humanos contagiados por contacto con vacas infectadas. Lo preocupante es si el virus llegará a adaptarse a la transmisión entre personas, algo que aún no ha sucedido. Aunque parece que este virus tiene dificultades para adaptarse al ser humano, en los últimos años le estamos dando muchas oportunidades, sobre todo al afectar a especies con las que mantenemos un contacto estrecho, como el ganado lechero en Estados Unidos o los gatos. Esto es muy distinto a casos anteriores en aves silvestres o leones marinos. No podemos predecir si se convertirá en una pandemia, pero reúne características con potencial pandémico. Por eso, hay que vigilarlo muy de cerca, no solo en humanos, sino también en animales domésticos, silvestres y mascotas.
¿Los sistemas de explotación animal en España favorecen la propagación de los virus?
La ganadería intensiva, donde hay muchos animales en poco espacio, favorece la circulación de patógenos y la aparición de mutaciones. Sin embargo, en Europa y especialmente en España, contamos con buenos sistemas de vigilancia veterinaria. En el caso del H5N1, que conocemos desde hace 25 años, hay una vigilancia sólida, sobre todo en aves silvestres y de corral. Pero la situación está cambiando: ahora también hay que vigilar a mamíferos, lo que exige adaptar los planes de control. Aunque la ganadería intensiva puede facilitar la circulación del virus, en Europa estamos bien preparados para detectarlo y actuar rápidamente.
¿Cómo influye el cambio climático?
En el caso del H5N1, el cambio climático no ha tenido una relación directa con la aparición del nuevo clado genético (grupo de seres vivos que descienden de un mismo ancestro común y comparten ciertas características genéticas), pero sí influye en las rutas migratorias de las aves acuáticas, que son su principal reservorio. Esto puede modificar dónde y cómo se introduce el virus. Aun así, no es un patógeno tan directamente ligado al clima como otros, como las enfermedades transmitidas por vectores —mosquitos o garrapatas—, que sí responden de forma muy sensible a cambios de temperatura y humedad.
¿Tenemos que aprender a convivir con el virus del Nilo occidental y Crimea-Congo? ¿Cómo se puede prevenir la transmisión?
Sí, especialmente con el virus del Nilo Occidental, que ya es endémico en España. Aunque lo conocemos desde principios de los 2000, los brotes más relevantes en humanos han ocurrido recientemente. El brote de 2024 ha sido el más grave, con más de 100 casos y 10 fallecimientos. La clave está en la vigilancia temprana en aves y mosquitos, lo que permite alertar a los sistemas de salud pública. Para su control, es fundamental el trabajo de los entomólogos y aplicar medidas vectoriales cuando los mosquitos aún están en fase larvaria.
En el caso del virus Crimea-Congo, la situación es similar, aunque con menos casos humanos. Es también endémico y está presente en muchas especies de rumiantes. Médicos y veterinarios deben estar formados para detectar posibles casos humanos en zonas como la frontera con Portugal, el sur de Castilla y León y el norte de Extremadura.
¿Cómo afecta la desinformación a las medidas de prevención?
Desde la pandemia de covid, ha crecido el interés por los virus zoonóticos, pero también ha aumentado la desinformación, especialmente en redes sociales. Aunque ahora se escucha más a los expertos en sanidad animal, la proliferación de bulos puede socavar las medidas de prevención. Por ejemplo, se ha vinculado erróneamente a estos virus con la inmigración. Afortunadamente, también hay un creciente esfuerzo por parte de científicos y académicos para ofrecer información rigurosa en medios y redes. La Universidad de Salamanca, por ejemplo, realiza una gran labor divulgativa en este campo.
¿Qué virus emergentes no estamos atendiendo lo suficiente?
Además de la gripe aviar, el Nilo Occidental y Crimea-Congo, deberíamos prestar atención a virus transmitidos por vectores como el dengue. Antes, no se registraban casos autóctonos en España, pero en los últimos años se han detectado infecciones en personas que no habían viajado a zonas endémicas. Estos virus deben estar en el punto de mira.
¿Qué consejo le darías a los estudiantes universitarios interesados en este campo?
Es un momento excelente para dedicarse al estudio de las zoonosis. La naturaleza nos está dando múltiples señales de lo importante que es conocer y estudiar estos virus con una visión integradora. Animo a estudiantes de Medicina, Veterinaria, Biología o Ciencias Ambientales a formarse bien, a implicarse, asistir a charlas y conocer otras perspectivas. La colaboración entre disciplinas —One Health— está avanzando y las nuevas generaciones tienen que estar motivadas y preparadas para seguir construyendo este enfoque.


