03 Oct 2024 “Es muy emocionante pensar que lo que tú has fabricado está volando en el espacio”

Miriam Pajas Sanz, ingeniera en el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA), explicará cómo se construye un satélite dentro de una de las charlas de la Semana Mundial del Espacio.
Berta Joven Romero, UCC+i USAL.
¿Cómo se construye un satélite? El trabajo de Miriam Pajas Sanz en el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA) es materializar los artefactos que los científicos necesitan para investigar. El 4 de octubre a las 19:10 horas estará en el Complejo Peñuelas de San Blas para responder a esta pregunta y compartir las fases del proceso de fabricación de un satélite en una ponencia divulgativa programada como parte de la Semana Mundial del Espacio. Su especialidad es “Ingeniería de sistemas e integración y verificación de sistemas espaciales”, y presta servicios actualmente en el Área Segmento vuelo, del Departamento de Programas Espaciales del INTA. En su charla definirá el concepto de satélite y el ciclo de vida de un proyecto espacial.
Los ingenieros espaciales como ella se dedican a diseñar y construir dispositivos que orbitan por el espacio y que captan valiosa información para los científicos. “En el diseño está la mayor parte de la tarea de un ingeniero. Tenemos que pensar formas de llevar a cabo lo que un científico nos requiere y conocer las últimas novedades de la tecnología en todos los aspectos: materiales, diseño, software…”, enumera.
La ingeniera ha participado en dos proyectos de espacio: la Misión Bepicolombo y el proyecto PLATO, ambos de la Agencia Espacial Europe (ESA). “Seguimos unas normas que marca la ESA para que todos los que trabajamos en proyectos de espacio lo hagamos de la misma forma”. Miriam aclara que, por una parte, los ingenieros tienen que construir un modelo estructural y térmico. “Cada misión tiene características. No es lo mismo volar a la Luna, que a Marte o a Mercurio, donde hace mucho calor”. A continuación, elaboran otro modelo de ingeniería, que sirve para probar toda la electrónica. “Una vez que ya tenemos validados esos campos: el estructural, el térmico y el eléctrico, se fabrica un modelo de calificación, que es muy cercano al de vuelo (muchas veces son iguales), y lo volvemos a verificar. Cuando los ensayos han salido bien, fabricamos el modelo de vuelo”. Actualmente, la Misión Bepicolombo Mercurio está próxima a su destino. “Aún está de viaje porque tarda siete años en llegar. Ya ha enviado algunas fotos, pero los instrumentos científicos no han empezado a funcionar todavía”.
Miriam también ha dejado su huella como profesional en PLATO, que se encuentra en fase de fabricación aunque la parte que se desarrolla en el INTA está concluida. “PLATO se compone de veintiséis telescopios que se han construido para buscar planetas que se encuentren en una zona de habitabilidad, similares a la Tierra. En el INTA fabricamos, validamos e integramos el plano focal (una parte del telescopio) y los compañeros de Bélgica integran la cámara entera”. Si todo va bien, PLATO se lanzará al espacio a finales de 2026.
Pese a los largos procesos de construcción, las numerosas pruebas, los errores o las modificaciones en el diseño, Miriam tiene claro que su horizonte profesional está en fabricar el instrumental que precisan los científicos para comprender el universo. “Los proyectos espaciales son muy interesantes, el día a día de un ingeniero es divertido. Haces cosas muy diferentes y estamos constantemente aprendiendo. Es muy emocionante pensar que lo que tú has fabricado está volando en el espacio”.


