04 Nov 2024 «Desinformar se ha convertido en un negocio muy lucrativo»

Uxía Carral es profesora del departamento de Comunicación de la Universidad Carlos III forma parte del proyecto divulgativo Learn to Check. Ha participado en las Jornadas Combatiendo la Desinformación.
Berta Joven Romero, UCC+i USAL.
Fomentar el pensamiento crítico a través de la alfabetización mediática es el objetivo del proyecto divulgativo Learn to Check. La profesora del departamento de Comunicación de la Universidad Carlos III Uxía Carral pertenece a su equipo y ha sido parte de la mesa redonda «El papel de las redes sociales como plataformas de difusión de desinformación y herramientas para combatirla» dentro de la programación de las jornadas «Combatiendo la Desinformación. El Ejército como Pilar en la Defensa de la Democracia».
¿Cuáles crees que son los factores sociales, políticos y tecnológicos que más han influido en el aumento de la desinformación en los últimos años?
Como cualquier fenómeno social, la desinformación hay que analizarla como un poliedro, teniendo en cuenta sus diferentes caras. Socialmente, la ciudadanía está cambiando sus hábitos de consumo y cada vez más, el uso masivo de las redes sociales nos expone a contenidos que, a diferencia de los medios convencionales, no cuentan con mecanismos efectivos de verificación e, incluso, si se trata de falsedades, generalmente serán mensajes más emocionales y viralizables, por lo que, dada la estructura algorítmica de las plataformas, consiguen una difusión más rápida que la información veraz. Políticamente, la desinformación sirve como una herramienta para manipular a la opinión pública y ganar apoyo electoral, particularmente en contextos de polarización. Económicamente, desinformar se ha convertido en un negocio muy lucrativo a través de engaños y estafas. Y tecnológicamente, estamos empezando a vivir en primera persona los perjuicios de un mal uso de la inteligencia artificial, viendo con qué facilidad se crean contenidos multimedia engañosos a través de deepfakes, por ejemplo.
¿Qué grupos sociales son más vulnerables a la desinformación y por qué?
Los grupos más vulnerables a la desinformación no se segmentan por edades o género, sino que suelen ser aquellos con menor acceso a educación, con escasa alfabetización mediática o digital, así como los que viven en burbujas informativas, ya sea por ideologías políticas o por limitaciones tecnológicas. Es cierto que las personas mayores son más susceptibles debido a una falta de familiaridad con el ecosistema digital, pero no podemos caer en ese cliché porque incluso los jóvenes, a pesar de su denominación como nativos digitales, pueden caer en la desinformación. Estar conectado una gran parte del tiempo al mundo online no implica adquirir per se conocimiento sobre él y que ello fomente su pensamiento crítico.
¿Cuál es la importancia de la alfabetización mediática en la actualidad? ¿Debería formar parte de los sistemas educativos?
La alfabetización mediática es crucial en la actualidad, ya que permite a los individuos discernir entre información veraz y desinformación al aprender a interpretar críticamente las fuentes, pero también al comprender cómo los aparatos comunicativos (pseudomedios, páginas y grupos en redes sociales, influencers, etc.) pueden ser utilizados para manipular opiniones. Especialmente cuando la tendencia en hábito de consumos nos indica que cada vez más ciudadanos dicen enterarse de las noticias por las redes sociales, debemos proporcionar a estos usuarios las competencias necesarias para que sepan navegar en el entorno digital con mayor seguridad. Tenemos que ser conscientes de que en el mundo tradicional de la comunicación, los periodistas hacían de curadores previamente a la publicación de la información, como una gran barrera de contención de la mentira y el engaño. Eso se está perdiendo en los nuevos formatos, por lo que la curación de lo que vemos o escuchamos recae en la propia sociedad y, llegados a este punto, la alfabetización mediática es vital para reducir la brecha entre aquellos que se forman e informan y los que no. Por eso, debería formar parte integral de los planes de estudio en sistemas escolares y a niveles superiores, como en la formación universitaria de los futuros educadores y de los periodistas y comunicadores. No obstante, la alfabetización mediática debe salir puertas afuera del mundo educativo porque la desinformación es un fenómeno que nos expone a todos ante el peligro. Por ello, se deberían realizar más talleres en bibliotecas, en centros de día y también charlas para adultos.
¿Cómo puede ayudar la inteligencia artificial a analizar el análisis de la toxicidad en la conversación en redes?
Desde hace unos años, estamos investigando cómo la inteligencia artificial puede ser una herramienta poderosa para detectar y analizar la toxicidad en las conversaciones online a través de algoritmos de procesamiento de lenguaje natural (NLP) que pueden identificar palabras, frases y patrones asociados con la toxicidad, incluyendo insultos, discurso de odio y amenazas. De esta manera, se ha conseguido facilitar la tarea de moderación de contenido a los trabajadores de las plataformas, gravemente expuestos a un daño psicológico terrible. También diversos medios de comunicación han comenzado a usar esta tecnología para mantener abiertos sus espacios de comentarios en las noticias fomentando así un nuevo canal de expresión para sus seguidores. Sin embargo, en el campo de la moderación aún queda mucho camino por explorar.
Desde el punto de vista de la investigación y la tecnología, nos enfrentamos a desafíos como la interpretación contextual, la identificación de matices culturales o el reconocimiento del contenido audiovisual y otros lenguajes no textuales en los que los algoritmos aún deben mejorar. Pese al avance tecnológico y el vasto análisis que podamos llevar a cabo desde la academia y los centros de investigación, no obstante, la posibilidad de reducir masivamente la toxicidad parte principalmente de la voluntad de las plataformas. Estas han descubierto que la permisividad llevada a un grado de tolerancia máximo (abogada bajo la bandera de la libertad de expresión) -o incluso la ausencia plena de moderación como en algunos hilos de Reddit- les puede remitir ciertos beneficios económicos, por lo que convencer -más allá de la vía regulatoria de las instituciones- a los propietarios de estas plataformas de la relevancia de la moderación como un activo para el bien común de sus usuarios parece hoy en día lejos de conseguirse.
¿Qué papel juegan los sesgos cognitivos en la difusión de la desinformación?
Los sesgos cognitivos son unos grandes facilitadores invisibles de la desinformación y un obstáculo complejo de atajar en la lucha contra las falsedades. En todos nosotros, tengamos mayor o menor cantidad de información, los sesgos operan de manera subconsciente en el proceso de interpretación y compartición de los contenidos. Este mecanismo provoca que creamos y difundamos contenidos, sin necesidad de verificarlos, porque encajan con nuestro pensamiento; bien porque el contenido es creíble, es la opción mayoritaria o está ampliamente disponible al ser difundido masivamente por las redes o bien porque refuerza nuestras creencias o emociones preexistentes. Y el impacto que se produce a raíz de los sesgos no solo es individual, sino que tiene consecuencias a nivel social. La fragmentación del discurso público y la manipulación de la percepción colectiva debilitan la confianza en las instituciones, en los medios de comunicación, en el conocimiento científico y en los expertos, lo cual fortalece el incremento de desinformación y erosiona la cohesión social, generando burbujas de eco polarizadas también fuera de las pantallas.
¿Se está olvidando el periodismo de los medios de comunicación tradicionales de explicar el contexto?
Claro que tenemos que exigir al periodismo tradicional que recupere su función didáctica y ofrezca un contexto exhaustivo que permita a la audiencia entender la complejidad de los problemas. Pero siendo justos, no creo que los medios tradicionales se hayan olvidado de este ejercicio en mayor medida que lo han hecho los medios digitales, por no mencionar ya las redes sociales. El problema existente que inunda los medios actualmente es la priorización de la inmediatez y la brevedad sobre la profundidad. Existen temas que quizás puedan aguantar el paso del tiempo y merezca la pena indagar en ellos a la viaja usanza, escribiendo piezas largas, pero la solución no pasa por volver a la lectura lenta, porque los tiempos de atención de la audiencia han caído drásticamente. El desafío reside en encontrar la manera de conjugar la necesidad de contexto con los tiempos actuales, porque cuando el público tiene interés por una historia sigue demandando algo más que la simple noticia. Por ello, en redes sociales existen los hilos de Twitter o de Reddit, los resúmenes de Tiktok o reels de Instagram con parte1, parte , parte 3… Es más, si los medios tradicionales innovan y convencen en la manera de contar el cómo y el porqué ha sucedido, esta tarea puede convertirse en una carta de presentación de su identidad en esta nueva era comunicativa.
¿Qué estrategias utilizan las formaciones populistas para viralizar su discurso en redes?
Los movimientos populistas han sabido leer bien el contexto de los últimos años y las carencias comunicativas que otros partidos han tenido frente a las demandas ciudadanas. También han sido los primeros en explotar el potencial que ofrecen las redes sociales para una comunicación directa con los votantes. En parte, se han visto forzados a este ejercicio por los cordones sanitarios que los medios tradicionales les han impuesto, pero no solo. Han comprobado también cómo las redes sociales les permiten ampliar el alcance de sus contenidos -altamente viralizables- y crear comunidades de seguidores que defienden su mensaje hasta conseguir que los medios tradicionales se hagan eco, cerrando así el círculo mediático.
En cuanto al discurso, este está marcado por una estrategia de dicotomía entre un ‘nosotros o pueblo’ y el ‘otro’ que aplica a diferentes grupos dependiendo de quién es el adversario en cada momento. Ahí entran en juego el apelar a las emociones del público, creando un mensaje negativo vinculado al ‘otro’ y uno esperanzador asociado a los populistas, mediante técnicas de exageración, descontextualización, estigmatización, deshumanización del contrario o simplificación de problemas complejos en mensajes breves y contundentes que son fácilmente compartibles. De esta manera, los mensajes polarizantes consiguen mayores niveles de interacción que, asimismo, es el ingrediente perfecto para que los algoritmos de las redes sociales los sigan priorizando.
¿Cómo utilizan los partidos populistas las noticias falsas?
Las noticias falsas funcionan porque en la actualidad existe una cierta desconfianza en las instituciones, las fuentes oficiales, los expertos y los medios tradicionales. Partiendo de esa base, se comienza a relativizar la verdad y cualquier intrusión en el marco de los hechos puede llegar a ser aceptada por la audiencia. Primero, porque existe un matiz de credibilidad, ya que a menudo las noticias falsas nacen del propio relato verdadero, que poco a poco el discurso populista va desvirtuando. Y segundo, porque cada vez más las noticias falsas son o van acompañadas de ‘pruebas’ engañosas, manipuladas, fabricadas, que le otorgan veracidad. De esta manera, el relato manipulado sirve para desacreditar a sus oponentes o crear narrativas que favorezcan sus intereses, pero en ambos casos se refuerza una visión maniquea del mundo, en la que el «pueblo» es víctima de las élites o de enemigos externos.


